“Ojalá estés orgulloso de la mujer en que me he convertido y que sientas que valió la pena lo que hiciste”. Visiblemente emocionada y un poco nerviosa, María Belén Molina dirige estas palabras a Diego Schmidt-Hebbel, su novio que fue asesinado el 4 de noviembre de 2008. Exactamente un año después, en una eucaristía realizada en su memoria en el Colegio de los Sagrados Corazones de Manquehue, la joven odontóloga recuerda que su pareja, con un “corazón lleno de amor incondicional”, dio su vida por ella al recibir un balazo en el cuello mientras la defendía.
Belén comprende que Diego le regaló su vida, y ante un centenar de familiares y amigos de la víctima, reconoce que muchas veces se siente perdida, “cerca de lo oscuro”, pero se pone de pie, una y otra vez, en su lucha por superar este drama que le impuso la vida. No sólo ha debido enfrentar la muerte del hombre con que quería casarse, sino que además debe lidiar con el hecho de que su tía, María del Pilar Pérez López, ha sido acusada de ser la autora intelectual del asesinato.
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